sábado, 13 de junio de 2026

 

A LOS INDECISOS

 

Alberto Lleras Camargo fue uno de los grandes presidentes de Colombia (1958-1962) cuando terminó la Dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y dio comienzo a la colaboración patriótica entre los partidos Conservador y Liberal, el llamado Frente Nacional, diseñado por los Acuerdos de Benidorm y Sitges, para que el País retornara a la vida civilizada y democrática, y avanzara en una paz constructiva y duradera que terminara con la violencia política que amenazó la existencia republicana entre 1934 y 1957.

 

Lleras Camargo siempre leyó sus discursos para no dejarse llevar por la emoción de la masa. Liberal hasta la médula, y girando un poco a la Izquierda. Ese Lleras Camargo le fue leal a Alfonso López Pumarejo (1942-1946) en su segundo Gobierno, al punto de sofocar un golpe de Estado durante el cual fue detenido López en Pasto. Cuando López Pumarejo renunció en este Gobierno, Alberto Lleras Camargo terminó el mandato.

 

Alberto Lleras Camargo fue un gran periodista, fundador de la OEA y su Primer Secretario General. Escribió en noviembre de 1957: “…en el mundo hay dos grandes revoluciones industriales en marcha: la capitalista, iniciada hace ciento cincuenta años, la comunista, apenas hace unos treinta y cinco. La lucha entre esas dos revoluciones es implacable, pero los instrumentos son idénticos, y curiosamente, ciertas finalidades se aproximan cada vez más. Sólo que la capitalista produce en una atmósfera de libertad, todo género de máquinas, bienes, servicios, de los cuales deriva satisfacción y provecho tanto el que los produce como el que los consume y emplea. Y la otra, al menos hasta ahora, se parece cada vez más a las religiones bárbaras que sacrificaban continuamente seres humanos, cosechas y ganados para apaciguar la inexhausta cólera de dioses de inescrutables designios. Así, la revolución industrial capitalista tiene un aire alegre y un ritmo optimista. Una competencia frenética y estimulante ofrece todos los días nuevas máquinas y una serie de juguetes de dudoso interés práctico, que, sin embargo, no son obligatorios para nadie, ni hacen otra cosa que producir más trabajo, más salarios, más consumidores de juguetes. La vida, dentro de ese ambiente, puede hacerse pueril, menos honda y sabia que lo que fue la de ciertas castas sociales que heredaron las ventajas del ocio fecundo. Pero la gran masa tiene por primera vez estos juguetes, y no conoció otros. La revolución industrial comunista trabaja con la misma intensidad para producir, torpemente, los mismos juguetes, servicios y bienes. Pero cada una de sus fábricas tiene que apoyarse sobre millares de hombres armados, cárceles, persecuciones, violencia estatal, porque es el Estado el empresario sin competencia interna posible, y porque todo el poderío industrial no es sino uno de los resortes de un mecanismo político de dominación minoritaria.” (Alberto Lleras Camargo; Nuestra Revolución Industrial; Aedita Editores Ltda. Cromos; 1957; Pags 20 y 21)

 

Esta es la coyuntura en la que estamos sometidos todos los colombianos este próximo 21 de junio: capitalismo o comunismo.

 

Quería tener una mujer de Presidenta de Colombia y por esa razón, además de estar más en el Centro Político, voté por Paloma Valencia y por Juan Daniel Oviedo. No llegaron a la Segunda Vuelta Presidencial. Creo, en mi opinión, que las dos vueltas presidenciales tienen un objetivo: en la primera vuelta se vota por quien uno quiere; en la segunda vuelta se vota contra quien uno no quiere.

 

Así las cosas, siendo una persona del Centro Político, considerando los argumentos del Dr. Alberto Lleras Camargo, dos veces Presidente de Colombia, quien a pesar de estar en orillas muy diferentes decidió viajar a Europa para reunirse con su enemigo político, Laureano Gómez, para pacificar el País y poner el hombro juntos, hago público mi voto en esta segunda vuelta presidencial por la fórmula Abelardo De La Espriella y su excelente Vicepresidente, José Manuel Restrepo. Estos representan el capitalismo. Los otros dos representan el comunismo.

 

JULIO GONZALEZ VILLA

No hay comentarios:

Publicar un comentario