jueves, 18 de junio de 2026

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN COLOMBIA

 

“El Nacional – Socialismo ha concedido al Derecho romano más importancia y atención de la que merece por su significación actual, al ocuparse de él en el programa del partido de 24 de febrero de 1920 y establecer en el punto 19: “Exigimos que el Derecho romano, que responde a una concepción materialista del mundo, sea sustituído por un Derecho común Alemán”

Esta formulación se halla muy lejos de ser clara. Sin embargo, su sentido es bastante transparente. Puesto que se enfrenta con el Derecho romano un Derecho común alemán a cuya creación se aspira, es evidente que este último debe hallarse libre de los defectos que al Derecho romano se atribuyen. En los puntos 10-18 se proclama una serie de postulados de contenido socialista y a ellos se añade el punto 19; éste exige la creación de un Derecho privado alemán imbuído de socialismo, lo cual para un partido que se titula oficialmente socialista resulta perfectamente congruente y lógico.” (P. Koschaker; Europa y el Derecho Romano; Editorial Revista de Derecho Privado; Madrid; 1955; Pag. 441)

 

Lo que se llama fascismo, es una idea de Benito Mussolini, imitada por Adolfo Hitler ya con el nombre de Nazismo, con la idea de volver a Italia al nuevo Imperio Romano, lo que llevó a la famosa creación del Eje: Berlín – Roma, que desató la Segunda Guerra Mundial, en compañía del otro totalitarismo, que era la Unión Soviética (URSS). Las Fasces romanas que hacían distinguir a los ediles, cuestores, pretores, cónsules y censores, se llevaron como los símbolos del nuevo socialismo italiano, del socialismo soviético, y del socialismo alemán (Nazi). El socialismo de los países del Eje Roma-Berlín nacen Fascistas.

 

Como lo explica muy bien Koschaker en la cita del primer párrafo, el fascismo es socialista por naturaleza. Así se estableció en sus postulados.

 

Explico lo anterior porque absurdamente se está usando el término fascista para calificar a la Derecha Colombiana, más ahora en esta confrontación para las elecciones presidenciales. Se dice que Abelardo De La Espriella es “Fascista” al igual que todos sus votantes.

 

Koschaker lo advierte con mucha claridad: el fascismo es socialista, al igual que el nazismo, y obviamente, al igual que el comunismo ruso. Todos estos socialismos tienen un común denominador: son totalitaristas. Creen que el Estado lo es todo y que el individuo solo es un instrumento de la colectivización.

 

Para ser claros: los fascistas y los comunistas son los mismos socialistas, imperialistas, que hicieron el famoso Pacto Molotov – Ribbentrop, apellidos de los ministros de relaciones exteriores de la Unión Soviética y de Alemania, respectivamente, para repartirse Polonia en 1939, que fue la causa detonante del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

 

En síntesis, lo que realmente se está debatiendo en la campaña electoral es si debe primar el individuo, su libertad de pensamiento, su iniciativa privada, bajo los límites del bien común, que es lo que representan Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo, por un lado; o si debe primar el socialismo, que es el totalitarismo, el autoritarismo, donde la máquina socialista del Estado es la que define qué se produce, quién lo produce, dónde se produce, cuándo se produce, en qué cantidad de produce, quién y cómo se consume, que es lo que representan Iván Cepeda y Aída Quilcué.

 

No nos vengan con cuentos. Esta campaña electoral es para definir sobre la libertad, la vida, la independencia, la autonomía regional, que es lo que realmente ofrece La Derecha; o la sumisión, el totalitarismo, el comunismo socialista, el verdadero fascismo y nazismo, que implican borrar a la familia y al individuo, el centralismo, que es lo que ofrece la Izquierda.

 

Escoja usted: Derecha o Izquierda. No hay medianías.

 

Julio González Villa

martes, 16 de junio de 2026

 

EN LA HISTORIA DE LA TEORIA POLITICA

 

Confieso que estoy muy inquieto y preocupado con las elecciones presidenciales en Colombia este próximo domingo 21 de junio entre Iván Cepeda y Aída Quilcué, por el lado de una Izquierda Comunista; y por el otro lado, una Centro Derecha capitalista con Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo. Colombia se está decidiendo entre continuar con el modelo que inició Gustavo Petro o cambiar a la orilla opuesta.

 

Gustavo Petro es de la izquierda radical. Su origen está en el movimiento guerrillero M 19, que viene de una escisión de las Farc, y que aprovechó el populismo de Gustavo Rojas Pinilla, inspirado en el binomio Pueblo-Fuerzas Armadas. Iván Cepeda formado en países comunistas. Sus padres: comunistas. Su formación de izquierda radical cercana a movimientos guerrilleros como Las Farc y el M 19. Constante opositor de cualquier gobierno democrático. Aída Quilcué representa el radicalismo indígena que orientó alguna vez Quintín Lame, afín a los ejércitos españoles que lucharon con fiereza contra los republicanos de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander.

 

Abelardo De La Espriella es lo que llamamos en estos tiempos un “Outsider”, alguien ajeno a los partidos políticos colombianos. Nunca ha ocupado un cargo público, ni de nombramiento, ni de elección popular. José Manuel Restrepo, vinculado a la Academia: Rector de las Universidades del Rosario y de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, Profesor, y un hombre de cifras con conocimiento del Estado: Ministro de Hacienda y Ministro de Comercio.

 

Se trata entonces de una contienda entre la Izquierda Radical y un liberalismo clásico de centro. Entre el estatismo comunista y centralista, y el desarrollo humanista de la libertad y de la autonomía regional.

 

Leyendo a George Sabine, un clásico de las Ideas Políticas, expresó: “Casi el único remanente positivo de la filosofía era la constante afirmación de Stalin de que toda oposición a su despotismo totalitario era contrarrevolucionaria; de ahí las absurdas acusaciones de conspiración y traición, con las cuales liquidó a muchos hombres que habían dedicado toda su vida a la revolución.” (George Sabine; Historia de la Teoría Política; Fondo de Cultura Económica; México; 9 Reimpresión; 1984; Pag. 624)

 

Eso es lo que traería un régimen de Iván Cepeda: un totalitarismo, donde la libertad individual no es posible, porque pensar diferente es contrarrevolucionario.

 

Las próximas elecciones es el enfrentamiento entre la libertad y la opresión.

 

Son unos verdaderos irresponsables los que yo llamo “intelectuales sabaneros”, que no son más que burgueses bogotanos, cuando entre semejante enfrentamiento, han manifestado que votarán por la opresión. Son de aquellos que compran los lazos con que el régimen los ahorcará.

 

Recuerdo a los arrepentidos que eligieron a Petro: Alejandro Gaviria, Claudia López, José Antonio Ocampo, Cecilia López, entre otros. No es el momento para hacer idioteces. Llamo a votar por la Libertad contra la opresión y el totalitarismo, a votar por el Desarrollo contra el Estatismo cuya centralidad asfixia al individuo y a la familia.

 

Julio González Villa

sábado, 13 de junio de 2026

 

A LOS INDECISOS

 

Alberto Lleras Camargo fue uno de los grandes presidentes de Colombia (1958-1962) cuando terminó la Dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y dio comienzo a la colaboración patriótica entre los partidos Conservador y Liberal, el llamado Frente Nacional, diseñado por los Acuerdos de Benidorm y Sitges, para que el País retornara a la vida civilizada y democrática, y avanzara en una paz constructiva y duradera que terminara con la violencia política que amenazó la existencia republicana entre 1934 y 1957.

 

Lleras Camargo siempre leyó sus discursos para no dejarse llevar por la emoción de la masa. Liberal hasta la médula, y girando un poco a la Izquierda. Ese Lleras Camargo le fue leal a Alfonso López Pumarejo (1942-1946) en su segundo Gobierno, al punto de sofocar un golpe de Estado durante el cual fue detenido López en Pasto. Cuando López Pumarejo renunció en este Gobierno, Alberto Lleras Camargo terminó el mandato.

 

Alberto Lleras Camargo fue un gran periodista, fundador de la OEA y su Primer Secretario General. Escribió en noviembre de 1957: “…en el mundo hay dos grandes revoluciones industriales en marcha: la capitalista, iniciada hace ciento cincuenta años, la comunista, apenas hace unos treinta y cinco. La lucha entre esas dos revoluciones es implacable, pero los instrumentos son idénticos, y curiosamente, ciertas finalidades se aproximan cada vez más. Sólo que la capitalista produce en una atmósfera de libertad, todo género de máquinas, bienes, servicios, de los cuales deriva satisfacción y provecho tanto el que los produce como el que los consume y emplea. Y la otra, al menos hasta ahora, se parece cada vez más a las religiones bárbaras que sacrificaban continuamente seres humanos, cosechas y ganados para apaciguar la inexhausta cólera de dioses de inescrutables designios. Así, la revolución industrial capitalista tiene un aire alegre y un ritmo optimista. Una competencia frenética y estimulante ofrece todos los días nuevas máquinas y una serie de juguetes de dudoso interés práctico, que, sin embargo, no son obligatorios para nadie, ni hacen otra cosa que producir más trabajo, más salarios, más consumidores de juguetes. La vida, dentro de ese ambiente, puede hacerse pueril, menos honda y sabia que lo que fue la de ciertas castas sociales que heredaron las ventajas del ocio fecundo. Pero la gran masa tiene por primera vez estos juguetes, y no conoció otros. La revolución industrial comunista trabaja con la misma intensidad para producir, torpemente, los mismos juguetes, servicios y bienes. Pero cada una de sus fábricas tiene que apoyarse sobre millares de hombres armados, cárceles, persecuciones, violencia estatal, porque es el Estado el empresario sin competencia interna posible, y porque todo el poderío industrial no es sino uno de los resortes de un mecanismo político de dominación minoritaria.” (Alberto Lleras Camargo; Nuestra Revolución Industrial; Aedita Editores Ltda. Cromos; 1957; Pags 20 y 21)

 

Esta es la coyuntura en la que estamos sometidos todos los colombianos este próximo 21 de junio: capitalismo o comunismo.

 

Quería tener una mujer de Presidenta de Colombia y por esa razón, además de estar más en el Centro Político, voté por Paloma Valencia y por Juan Daniel Oviedo. No llegaron a la Segunda Vuelta Presidencial. Creo, en mi opinión, que las dos vueltas presidenciales tienen un objetivo: en la primera vuelta se vota por quien uno quiere; en la segunda vuelta se vota contra quien uno no quiere.

 

Así las cosas, siendo una persona del Centro Político, considerando los argumentos del Dr. Alberto Lleras Camargo, dos veces Presidente de Colombia, quien a pesar de estar en orillas muy diferentes decidió viajar a Europa para reunirse con su enemigo político, Laureano Gómez, para pacificar el País y poner el hombro juntos, hago público mi voto en esta segunda vuelta presidencial por la fórmula Abelardo De La Espriella y su excelente Vicepresidente, José Manuel Restrepo. Estos representan el capitalismo. Los otros dos representan el comunismo.

 

JULIO GONZALEZ VILLA